El Camino del Mar es uno de los grandes desconocidos para quienes emprenden su marcha hacia Santiago de Compostela, pero en realidad es el origen de la tradición jacobea. Según el Códice Calixtino, el cuerpo del apóstol fue trasladado en el año 44 desde el puerto de Jaffa, en Palestina, hasta las costas de Galicia, un recorrido que culminó en la antigua ciudad romana de Iria Flavia, hoy conocida como Padrón. Esta travesía conocida como Traslatio, dio lugar a la ruta marítimo-fluvial que ahora puede vivirse como experiencia histórica y espiritual.
Los puertos de Ribeira y O Grove marcan la entrada del itinerario donde aquella barca amarró hace siglos. La ruta sigue el mar de Arousa y el río Ulla, combinando aproximadamente una hora y cuarto de trayecto en barco con 25 kilómetros a pie en el tramo final hasta llegar al corazón de Compostela. Cada año, la travesía se celebra con una procesión en la que embarcaciones engalanadas recorren la ría hasta Pontecesures y Padrón, manteniendo viva la tradición.
Pese a lo invisibilizada que continúa siendo este Camino para el gran público, la Fundación Ruta Xacobea do mar de Arousa e Ulla, en la que se integran 22 municipios de los alrededores, ha contribuido a su promoción. Gracias a su actividad, en las riberas e islotes de la ría se empezaron a colocar en los años 60 cruceiros, lo que convierte a la Ruta Traslatio en el único Vía Crucis marítimo del mundo.
A lo largo del camino, los peregrinos se encontrarán con lugares llenos de historia y belleza natural. Destacan las Torres de Oeste en Catoira, antiguas fortalezas que protegían Santiago de invasiones, las bateas de mejillones de la ría de Arousa, y las playas y los paisajes donde emergen la Isla Ons o la Toxa, que convierten cada etapa en un descubrimiento.
Si esta experiencia espiritual sabe a poco, existen otras variantes más prolongadas por vía marítima. Es el caso de las rutas que parten en vela de La Rochelle (suroeste de Francia) y cruzan todo el Cantábrico en un mes. Esta aventura, aunque inolvidable, puede no ser apta para todo el mundo, tanto por la exposición a condiciones climatológicas adversas que pueden entorpecer y alargar la duración de la travesía, como por la exigente adaptación a la vida a bordo.
